El Congreso Universal del Canal: Un gran éxito… a pesar del boicot

El 25 enero de 1995, el presidente Pérez Balladares emite el Decreto Ejecutivo Nº 96, con el que anunció la celebración del Congreso Universal del Canal de Panamá. El objetivo era exponer el plan de manejo de la vía interoceánica a partir del 31 de diciembre de 1999, de cara a la transferencia total de su administración a manos panameñas.

La Comisión Organizadora, designada por el mandatario, decidió desarrollar la actividad entre el 7 y el 10 de septiembre de 1997, vigésimo aniversario de la firma de los Tratados Torrijos-Carter. La convocatoria fue hecha a gobiernos, organismos internacionales, instituciones académicas públicas y privadas, usuarios del Canal y empresas de transporte internacional, para examinar conjuntamente el papel que debía desempeñar el Canal de Panamá en el siglo XXI.

A pesar de que China intentó boicotear el Congreso, cuando vio frustrado su intento de exigir a Panamá excluir a Taiwan de la convocatoria, Panamá logró una magnifica asistencia al evento. La cadena de sucesos que se dio antes, durante y después del evento dejó claro que a partir del 2000 el Canal serviría al transporte y el comercio mundial al margen de los intereses estratégicos que tuvo bajo la administración estadounidense.

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El éxito fue indiscutible gracias la participación de 20 de las 21 destacadas agencias navieras del mundo y más de 600 delegados internacionales. También algunos presidentes y primeros ministros como Alberto Fujimori, de Perú, Ernesto Zedillo, de México, Carlos Reina, de Honduras, y el secretario general de la Organización de Estados Américanos (OEA) César Gaviria.

Durante el encuentro, expusimos el programa de modernización del Canal de Panamá, los proyectos de desarrollo de las Áreas Revertidas, el Fundamento Legal que regiría la administración de la vía a partir del 31 de diciembre de 1999, los planes de desarrollo marítimo, así como las facilidades que brindaba Panamá para el desarrollo del turismo en el Canal; incluso se adelantó información sobre algunos estudios en torno al tercer juego de esclusas.

Al terminar la jornada los usuarios del Canal tenían certeza sobre la capacidad del Recurso Humano panameño para administrar la vía interoceánica una vez que se concretara la transferencia total. En el Congreso también surgieron algunas sugerencia de parte de los los usuarios para establecer el inédito régimen de peaje, tasas y derechos para el uso del Canal que posteriormente fue aprobado por el gobierno de Pérez Balladares.

La cancillería panameña logró el respaldo de Estados Unidos y Francia, creadores y constructores del Canal, para conseguir que la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptara por unanimidad las Resoluciones 50/12, el 7 de noviembre de 1995, y la 51/5, del 24 de octubre de 1996, en las que dio “su firme apoyo” a la celebración del Congreso; instando a los Estados Miembros, a las organizaciones intergubernamentales y no-gubernamentales a presentar su asistencia al Gobierno panameño.

Paralelo a la solicitud de apoyo y participación de la ONU, nuestra administración invitó a Taiwán, a pesar de que la ONU reconocía solamente a la República Popular China y no a Taiwán. Como era de esperarse, China presionó a Panamá para que retirara la invitación al presidente taiwanés Teng-hui. Pero nuestro gobierno no aceptó tal solicitud.

En consecuencia, la diplomacia china activó un boicot que terminó el 21 de agosto de 1997 con el retiro del auspicio Naciones Unidas. Además de la no asistencia de su secretario general Kofi Annan, figuras como el presidente de Estados Unidos Bill Clinton, el rey Juan Carlos de España, el primer ministro de Canadá Jean Chrétien y el ex secretario general de la ONU, Boutros Boutros Ghali, cancelaron su participación. La Organización Marítima Internacional y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) también retiraron su respaldo al Congreso Universal del Canal.

Nuestro gobierno se mantuvo firme ante esta manipulación. Fue una difícil coyuntura que nos puso a prueba para ver hasta donde llegaríamos con la reivindicación de la soberanía de Panamá sobre la totalidad de su territorio y sus asuntos. El presidente de la comisión organizadora del Congreso, Fernando Manfredo, declaró que el éxito del congreso no estaba dado por las personas que asistan “sino en el simple hecho de haberlo convocado“.

El propósito fundamental del foro “es informar a los usuarios de la vía interoceánica sobre las garantías que ofrece Panamá para el tránsito de naves cuando asuma la administración plena del canal el 31 de diciembre de 1999“, subrayó. A juicio de Manfredo, la imagen que debía proyectar Panamá era que a partir del 2000 el canal serviría al transporte y el comercio mundial al margen de los intereses estratégicos que tuvo bajo la administración estadounidense.

A pesar de la disputa con la ONU, 29 de los 30 mayores usuarios del canal habían confirmado su asistencia, así como los representantes de los mayores puertos del mundo y las principales organizaciones de importadores y exportadores.

El presidente de la comisión organizadora del Congreso fue enfático al señalar que la invitación extendida al presidente Teng-hui no se podía retirar para invitar a China Popular porque ello equivaldría a una ruptura de relaciones. En esa época, las relaciones de Panamá con China Popular sólo eran de carácter comercial.

Además del presidente de Taiwan, habían confirmado su asistencia los jefes de Estado Alberto Fujimori, de Perú, Ernesto Zedillo, de México, Carlos Reina, de Honduras, y el secretario general de la Organización de Estados Américanos (OEA) César Gaviria.

La iniciativa del gobierno de Pérez Balladares fue acogida en el seno de la OEA, que durante su Asamblea General del 6 de junio de 1996 emitió una Resolución oficial en la que:

  1. Pedía a los Estados miembros que prestaran su generosa asistencia.
  2. Instaba a los órganos, programas y organismos especializados competentes del Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), al Programa Interamericano de Acción para la Conservación del Medio Ambiente y al Banco Interamericano de Desarrollo que estudiaran la posibilidad de prestar su asistencia, en el marco de los recursos existentes, a la realización del Congreso Universal del Canal de Panamá.
  3. Subrayaba la importancia del Congreso Universal del Canal de Panamá y expresaba la esperanza de que sus resultados contribuyeran a lograr la expansión del comercio mundial, así como el crecimiento económico sostenible en el mundo.

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