Este 11 de octubre, al cumplirse 58 años del golpe de Estado de 1968 que dio inicio al régimen militar en el que Omar Torrijos consolidó su liderazgo, corresponde recordar una iniciativa de aquella época que miraba hacia el futuro: la preparación del Código Antisísmico de Panamá en 1976.
La reseña histórica incluida en el Reglamento para el Diseño Estructural de 2004 (clic aquí para descargar el REP 2004) documenta que aquel proyecto fue patrocinado por la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, SPIA. Lo prepararon los ingenieros Diego Pardo, presidente de la comisión, Adolfo Quelquejeu y César Kiamco. El código tomaba como referencia la normativa de California y se concentraba en el diseño sísmico, con anexos para considerar también las cargas de gravedad y viento.
Aquella iniciativa respondía a una necesidad fundamental: incorporar la seguridad desde el diseño de las edificaciones. El riesgo existía aunque nadie pudiera saber cuándo llegaría un terremoto capaz de ponerlas a prueba.
Al recordar ese proceso, el expresidente Ernesto Pérez Balladares destaca también a Víctor Levi Sasso, fundador y primer rector de la Universidad Tecnológica de Panamá, cuya trayectoria estuvo vinculada previamente a la Universidad de Panamá. Según recuerda Pérez Balladares, Levi mantenía una estrecha afinidad con el general Omar Torrijos.
Para el expresidente, esa relación ilustra la apertura a las propuestas profesionales que, desde su experiencia, caracterizó el liderazgo del general. Escuchar a distintos sectores y acompañar iniciativas de beneficio colectivo formaba parte de una visión de país que trascendía las necesidades inmediatas.
El mérito técnico de aquel código corresponde a los profesionales que lo elaboraron. El Dr. Pérez Balladares subraya, además, el valor del respaldo gubernamental para que las propuestas de los especialistas pudieran traducirse en avances duraderos para el país. Su reflexión vincula la capacidad de anticipación de los técnicos con una forma de gobernar dispuesta a escuchar y a pensar a largo plazo.
Construir con criterios de seguridad exige dedicar recursos al diseño, los materiales y la ejecución. Para el presidente Pérez Balladares, esa inversión se justifica por lo que busca proteger: vidas, hogares e infraestructura. Lo expresa con una frase directa: «Más costoso pero más seguro. ¡Lo barato se hubiera caído todo!».
La prevención debe formar parte del desarrollo. La seguridad de las construcciones merece un lugar central entre las decisiones que permiten a un país crecer y prepararse para las emergencias.
Evolución de la normativa
La iniciativa surgió en un contexto regional marcado por terremotos destructivos, como el de Valdivia, en Chile, en 1960, y el de Tilarán, en Costa Rica, en 1973. Estos acontecimientos habían mostrado las consecuencias del riesgo sísmico para las poblaciones y su infraestructura.
En Panamá, el código preparado en 1976 fue un antecedente técnico de la normativa que se consolidaría posteriormente. La Resolución 188 del 9 de febrero de 1983 (clic aquí para descargar REP 1983) adoptó un reglamento estructural y estableció un comité consultivo permanente para su estudio y actualización. Después se adoptó el REP-84.
Durante la administración del presidente Ernesto Pérez Balladares, la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura adoptó una nueva versión, clic aquí para descargar el REP-94, mediante la Resolución 329 del 23 de noviembre de 1994, publicada en la Gaceta Oficial el 13 de diciembre de ese año. Fue una actualización dentro de un proceso iniciado décadas antes.
El comportamiento de las construcciones ante el sismo del 9 de octubre de 2026 deberá evaluarse técnicamente. Entretanto, la documentación y las memorias del Dr. Pérez Balladares permite reconocer una contribución concreta: hace medio siglo, en tiempos de Torrijos, un grupo de profesionales preparó un código orientado a construir con mayor seguridad.
Recordar ese trabajo este 11 de octubre es reconocer el valor de anticiparse. Algunas de las decisiones más importantes para un país son aquellas que lo preparan para una prueba cuya fecha todavía nadie conoce.