Toma de Posesión con «Emergencia Nacional»

El 1 de septiembre de 1994, durante la toma de posesión de su cargo, el mandatario electo para el quinquenio 94-99, Ernesto Pérez Balladares, declaró «una guerra contra el crimen y un estado de emergencia», que incluía suspender las vacaciones a los policías y supeditar sus horarios a las necesidades del país, adoptar «enérgicos correctivos» contra la violencia criminal, así como la ejecución de operativos para decomisar armas ilegales y evitar repetición de actos terroristas.

El hombre que representó el milagroso retorno del PRD al poder también se comprometió con ejecutar cambios al Código del Trabajo, indultos a presos políticos, la conversión de empresas estratégicas públicas en corporaciones, la reducción de aranceles, la reestructuración del sistema educativo y la destitución de los funcionarios policiales involucrados en narcotráfico.

Pérez Balladares reiteró que era «imprescindible cerrar el capítulo desafortunado de Noriega», porque el país no podía resolver la división o los residuos de un «pasado de tinieblas».

La toma de posesión estuvo marcada por una férrea seguridad y sin mayores incidentes – salvo algunas consignas gritadas en Atlapa contra el presidente saliente, Guillermo Endara. 

La reseña que le presentamos sobre lo ocurrido en la toma de posesión de Pérez Balladres es una combinación de las notas publicadas en las ediciones impresas del 2 de septiembre de 1994 por los medios locales La Estrella de Panamá, La Prensa y el diario Crítica; así como lo publicado por El Tiempo de Bogotá

Pero también te damos la oportunidad de descargar los siguientes documentos originales:

Despliega para conocer más detalles de la toma de posesión ⇓

El establecimiento del Estado de Emergencia Nacional, el fortalecimiento de las entidades de seguridad pública y la declaración de una guerra contra el crimen constituyeron los puntos más importantes del mensaje dirigido por el Presidente.

«… quedan suspendidas todas las vacaciones y permisos especiales dentro de la Fuerza Pública a partir de este momento», ordenó Pérez Balladares asegurando que esto era parte de las medidas para enfrentar la ola de crímenes, atracos y actos delictivos que imperaban en el país. 

«Seremos implacables” con los miembros de la Fuerza Pública implicados en delitos y prometemos que la Policía Técnica Judicial (PTJ) dejará de ser un “cuerpo corrupto e ineficaz”, dijo el nuevo mandatario, que propiciaba la subordinación de esa dependencia a la Procuraduría. Por cierto que, una semana antes de la toma de posesión, el Ministerio Público pidió la renuncia de los 40 jefes de la PTJ y de su director Jaime Abad, tras conocer un informe elaborado por ocho fiscales que involucra al organismo en casos de corrupción, extorsión, narcotráfico y hasta asesinato.

Al iniciar su administración, Pérez Balladares también instruyó al Ministerio de Gobierno y Justicia para que denunciara a todos los funcionarios contra los cuales existían pruebas de tener vínculos con el narcotráfico y adelantó la emisión de un Decreto para prevenir el uso de las sociedades anónimas en el lavado de dinero.

Pérez Balladares – que se dedicó desde mayo a elaborar un plan de gobierno con su equipo integrado por economistas independientes y a realizar una gira por Europa, Estados Unidos y América Latina para establecer contactos internacionales – destacó que la economía panameña era “deficiente” y que tenía una de las “peores” distribuciones de ingresos, el capital goza de “exageradas protecciones arancelarias y excesivas exoneraciones fiscales” y la legislación laboral requería «ser ajustada”.

El nuevo Jefe del Ejecutivo advirtió la necesidad de “reestructurar el gasto público”, y convertir al IRHE, INTEL e IDAAN  en corporaciones que permitan incorporar el aporte privado para reorientar, mejorar los servicios y reducir las tarifas.

El Presidente reiteró la idea de incorporar al país en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica y se comprometió a “mandar a la cárcel” – sin importar partido ni apellidos – a quien se maneje con deshonestidad los fondos públicos.

En materia social, Pérez Balladares sostuvo que su “tarea prioritaria» sería «atacar la pobreza” con un programa financiado por el BID y el Banco Mundial. El Fondo de Emergencia Social sería reforzado con un aporte de B/. 40 millones.

Respecto a la iniciativa de indultar a 222 personas acusadas en procesos políticos, entre ellos unos 40 militares y civiles del régimen de Noriega, dijo que él mismo buscaba enmendar “injusticias en situaciones especiales por su notorio origen político” o por casos donde las personas han superado con su detención las penas previstas.

La definitiva extinción de las acciones penales o de las sentencias en estos 222 reos se dio pocos días después, el 22 de septiembre de 1994. Clic aquí para descargar la Lista de Indultados publicada por el diario La Estrella de Panamá el 24 de septiembre de ese año. 

Según denuncias de medios estadounidenses, durante el gobierno de Endara (1989-1994) había aumentado el narcotráfico en Panamá. 

En este sentido, Pérez Balladares anunció durante la toma de posesión que haría un frente común con Estados Unidos para frenar el narcotráfico y que al mismo tiempo mantendría una relación cordial con Washington, muy distinta al enfrentamiento que protagonizaron Noriega y el presidente George Bush.

Como parte de esa relación cordial, la nueva administración aceptó la sugerencia de Estados Unidos de instalar por seis meses unos 10 mil balseros cubanos en las bases militares norteamericanas en el canal de Panamá.

Antes de las palabras de Pérez Balladares, habló ante la recién instalada Asamblea Legislativa el mandatario saliente Guillermo Endara, quien en un discurso de hora y medio destacó que Panamá vivía una “irreversible” democracia, en la que “no hay – ni dejaremos que haya – marcha atrás”.

Endara recordó que cuando asumió el gobierno las “arcas estaban vacías”, pero hoy deja las finanzas saneadas y con reservas monetarias de B/. 1.681 millones “contantes y sonantes”. Doce días después, el gabinete de Pérez Balladares descubriría la veracidad de esta afirmación. Lea el segmento «Llamarada de capullo» en la reseña Difícil: El primer Presupuesto Nacional de Pérez Balladares

En su discurso de despedida, el líder panameñista también instó al nuevo gobierno a no convertir la Autoridad de la Región Interoceánica (ARI) en un “botín político” y a respetar la integridad e independencia de esa entidad administradora de los bienes revertidos.

Por otra parte, el mandatario saliente afirmó que permanecería en Panamá, a pesar de que algunas personas tenían la intención de interponer denuncias en su contra. Antes de abandonar el Palacio de las Garzas, Endara imitó a su mentor Arnulfo Arias al tomar el agua de la pileta presidencial y gritar la consigna: ¡Volveremos!

 

A las ceremonias de entrega del mando asistieron presidentes de Latinoamérica y representantes de países amigos de América del Norte, Europa y Asia.

También fue invitado el presidente de Cuba, Fidel Castro, pero finalmente no asistió, quedando la representación de la isla en la figura de su canciller Roberto Robaina.

Entre los que hicieron acto de presencia podemos nombrar al vicepresidente de China, Li Yuan Zu, los presidentes de Costa Rica -José María Figueres Olsen – , Colombia – Ernesto Samper -, Nicaragua – Violeta Chamorro -, Perú – Alberto Fujimori – y Venezuela – Rafael Caldera.

Deja una respuesta