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Universalización de los Incentivos

Una Ley para activar la productividad interna de forma rápida. La clave: sacar del juego al Estado y potenciar la empresa privada.

Al iniciar el quinquenio 1994-1999, las esperanzas de los panameños estaban enfocadas en superar definitivamente el largo periodo de recesión económica producido por un modelo completamente agotado. La administración Pérez Balladares tenía claro que, para activar la productividad interna de forma rápida, era urgente sacar del juego al Estado y potenciar la empresa privada.

Con esta idea sobre la mesa, en junio de 1995 se aprobó y publicó la Ley 28 de Universalización de los Incentivos Tributarios, que derogó la Ley 3 de Incentivos a la Industria Manufacturera. Al extenderse a todas las empresas, hizo automáticos los beneficios más importantes de la antigua legislación; como el derecho a importar materias primas, bienes intermedios y maquinarias que anteriormente se introducían de forma muy limitada al amparo de la Ley 3.

Guillermo Chapman, ministro de Planificación y Política Económica durante el gobierno de Pérez Balladares y autor de la Ley de Universalización de Incentivos explica que ésta «tenía un objetivo básico: eliminar el sistema de “contratos con la Nación” que le daba exclusividad de beneficiarse de incentivos fiscales tales como protección arancelaria a sus productos, exoneración de aranceles a la importación sobre materias primas, insumos y bienes de capital, entre otros, a un grupo limitado de empresas de la industria manufacturera y abrirlo automáticamente a todo el que quisiera hacer uso de los mismos sin restricciones de ninguna clase. Es decir, universalizarlos. La idea era la de promover mayor competencia en el sector manufacturero. La ley se aprobó y puso en práctica de inmediato con los resultados esperados».

En resumen, la Ley 28 de Universalización de los Incentivos Tributarios eliminó las barreras para la entrada a nuevas empresas y productos importados en algunos mercados; extendió beneficios a todos los entes económicos y eliminó paulatinamente ciertos incentivos para igualar las condiciones entre sectores. Fue la clave para impulsar el libre mercado; la inversión efectiva de capital privado, abrir nuevos espacios de exportación; generar divisas y revitalizar la economía.

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