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En el interior está la redención del país

Con esta reflexión de hace 86 años hecha por el presidente Juan Demóstenes Arosemena, el Dr. Ernesto Pérez Balladares inició su discurso de agradecimiento al recibir la Condecoración que lleva el nombre de este legendario mandatario panameño.

La ceremonia protocolar tuvo lugar en el salón Harmodio Arias la Casa de Gobierno de la Provincia de Coclé, ubicada en el corregimiento de Penonomé, en la mañana de este 1 de febrero. El presidente Pérez Balladares recibió la Orden Gran Cruz, junto a otras cinco destacadas personalidades:

  • Orden Caballero para Carlos Arosemena King, héroe del 9 de enero de 1964; Alcibíades Cajar Amador, Fiscal del Circuito de Coclé; y Karim Durand Lazo, Cónsul de Perú en Panamá.
  • Orden Oficial para Luis Guillermo Zuñiga Araúz, jurista y compositor panameño; y Priscila Valenzuela Caballero, Exdiputada del Parlamento Centroamericano.

El acto contó con la presencia de los miembros del Consejo de la Orden Condecoración Presidente Juan Demóstenes Arosemena, la participación especial de la Canciller de la República Janaina Tewaney Mencomo, autoridades provinciales y grupos de ciudadanos. El gobernador de Coclé, Julio Palacios Sambrano, dijo que es un privilegio destacar a honorables ciudadanos que han dignificado sus profesiones y cargos a favor de la población panameña. Destacó que ellos representan modelos de vida. “Han marcado los pasos de sus historias con el trabajo, la capacidad, la dignidad y sobre todo su placer de servir”, afirmó.

La Canciller Tewaney dijo sentirse honrada de haber sido parte de la actividad y expresó a los homenajeados que “ustedes son inspiración para nuestra generación. No nos suelten, guíen nuestros pasos».

Esta distinción fue creada con la Resolución N° 001 de la Provincia de Coclé, de 27 de noviembre de 2020, para ser otorgada a ciudadanos panameños y extranjeros por sus «eminentes servicios prestados a la Nación, por virtudes cívicas acrisoladas o por notorios méritos de carácter político, científico, literario, educativo, cultural, artístico o humanitario». Clic aquí para descargar el documento

La condecoración recibida por el presidente Ernesto Pérez Balladares, Orden Gran Cruz, corresponde a los Jefes de Estado, presidentes de Asambleas, Senados, Congresos, Parlamentos Regionales de integración, representantes de organismos internacionales, magistrados de las Corte Suprema y Corte Centroamericana de Justicia, rectores y académicos de universidades. Clic aquí para descargar el comunicado de la Gobernación de Coclé. Si quiere ver el acto protocolar completo, clic aquí para acceder a la transmisión hecha a través de la cuenta Instagram oficial de esta casa de gobierno.

A continuación, dejamos el discurso del Dr. Pérez Balladares, y más abajo un vídeo que recopila los momentos más importantes de este evento:

Una revolución educativa

Con un profundo sentimiento de orgullo por nuestras raíces patrióticas, asisto hoy a esta ceremonia agradecido por el gesto de reconocer la labor que durante tantos años desempeñé con civismo en los diversos escenarios políticos en los que la vida y mis conciudadanos me permitieron estar.

Recibir esta condecoración en su grado de Gran Cruz es un honor, en especial porque lleva el nombre de uno de los panameños más firme, innovador y patriótico de nuestra historia. Con el presidente Juan Demóstenes Arosemena, el hombre que en su pensamiento le dio importancia al interior de la República, comparto la visión de que la educación es liberación, oportunidad, progreso, convivencia, cultura y futuro.

El Dr. Arosemena fue tan grandilocuente con sus ideas que, apenas comenzó su gestión, tomó la irrevocable decisión de trasladar la entonces llamada Escuela Normal de Institutoras. Enfrentó toda clase de resistencia de los mismos alumnos, docentes y administrativos. Incluso tildaron de locura la construcción de la nueva edificación. Pero eso no lo desanimó y siguió adelante con su idea de que un maestro formado en este nuevo centro se identificaría mucho más con el ambiente renovador y se convertiría en el principal motor para el desarrollo de una nueva concepción educativa. Cuando estuvo lista su obra, el monumental edificio deslumbró con la fuerza de la educación a todos los rincones de la nación. La Escuela Normal de Santiago, que ahora lleva su nombre, acogió a estudiantes de todas las provincias que, una vez convertidos en maestros, se encargaron de cumplir con el propósito que le marcó el Dr. Arosemena: servir mediante el conocimiento y la verdad para la redención del interior y para el progreso auténtico de Panamá.

Este visionario estadista, con carácter y voluntad, dejó muchas otras huellas importantes en nuestra historia. Aquí en Penonomé se le recordará siempre, no solo porque fue esta tierra el recinto de su último suspiro aquel 16 de diciembre de 1939; sino por su intachable gestión a favor del fortalecimiento de su red vial con la construcción de calles y avenidas. Sin embargo, preferí enfocarme en destacar hoy este pasaje de su empeño por una revolución educativa con la intención de inspirarles a encontrar los mecanismos transformadores para elevar nuestro sistema educativo actual. Los tiempos que ya están corriendo, vertiginosos y de impresionante tecnología que derrumba todo lo conocido, exigen de líderes con el ímpetu renovador que caracterizó al presidente Juan Demóstenes Arosemena.

«… en el interior está la redención del país: toca a vosotros realizarla». El Dr. Arosemena se refería entonces a que dentro de la Escuela Normal estaba el futuro y correspondía a los que pasaran por ella abrazar la emancipación que da la educación. Pero me permitiré redimensionar ese pensamiento para dejarles la idea de que las reformas no siempre tienen que ser estimuladas desde la capital de la República. En nuestras comunidades interioranas también reside la fuerza y el caudal creativo para lograr aquello que en definitiva conducirá a Panamá hacia los mejores destinos.

Así pues, reiterando mi agradecimiento a todos ustedes por el honor de conferirme esta Condecoración, les saludo con la esperanza de que esta ocasión sirva también para entusiasmarlos a reconocer y exaltar en el futuro próximo aquellas iniciativas y ciudadanos que puedan impulsar una verdadera metamorfosis en la formación de nuestro capital humano. Es nuestra obligación para avanzar con esta impresionante «Era de Cambios».

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