CMA en Davos: el sincero principio del fin

“Si no se llega a un acuerdo, eso no quiere decir que no se continuarán las buenas relaciones que hay entre Panamá y los Estados Unidos, puesto que quedan otros temas de interés común como la transición ordenada y la operación eficiente del Canal”.

Con esta frase, Thomas F. McLarty III, consejero del presidente Bill Clinton y enviado especial para las Américas, resumió el estado real de las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos sobre la creación del Centro Multilateral Antidrogas (CMA). La declaración fue hecha el 30 de enero de 1998, durante una reunión privada con el presidente Ernesto Pérez Balladares en el Centro de Congresos de Davos.

El contenido de aquella conversación —hoy desclasificado de los archivos personales del exmandatario panameño— se publica en este artículo con el propósito de dejar constancia histórica de uno de los episodios más complejos y sensibles del proceso de negociación bilateral previo a la reversión del Canal. Clic aquí para descargar el documento completo.

Contexto

El presidente Pérez Balladares se encontraba en Suiza participando en la XXVIII edición del Foro Económico Mundial, celebrada entre el 29 de enero y el 3 de febrero de 1998. A tan solo un año de la transferencia del Canal de Panamá, el foro representaba una vitrina estratégica para proyectar al país dentro del nuevo orden económico global.

Durante su estancia en Davos, el mandatario panameño dictó una conferencia sobre las reformas estructurales de la economía nacional y presidió una mesa redonda que reunió a altos ejecutivos de empresas líderes en sectores clave de la productividad internacional. En esos espacios se discutieron temas cruciales para el futuro del país, desde la competitividad logística hasta el clima de inversión posterior al año 2000.

Sin embargo, más allá de la agenda pública, se desarrollaba una intensa labor diplomática entre bastidores. El equipo del presidente Pérez Balladares trabajaba para concretar una reunión con McLarty, consciente de que el tema del CMA había llegado a un punto crítico.

Un acuerdo en duda

Apenas dos semanas antes del encuentro en Davos, se había pospuesto la firma del acuerdo para la creación del CMA. El presidente panameño se negó a refrendar el documento, pese a que las negociaciones ya se extendían por veintisiete meses. El problema no era menor: la naturaleza del acuerdo que se pretendía suscribir con el entonces secretario adjunto de Estado para Asuntos de Seguridad y Militares, Thomas McNamara, abría dos cuestionamientos de fondo:

  1. ¿Respondía realmente el CMA a los intereses estratégicos de Panamá?
  2. ¿Existía un compromiso auténtico por parte de Washington o se trataba de una solución políticamente conveniente en un momento de transición delicada?

Estas dudas, acumuladas tras casi tres años de negociaciones arduas y poco concluyentes, terminaron por erosionar la viabilidad política del proyecto.

En este portal ya hemos documentado en detalle las negociaciones en torno al CMA. Para quienes deseen profundizar, recomendamos especialmente las siguientes tres publicaciones:

El cierre necesario

El verdadero valor histórico del documento hoy desclasificado radica en que, durante esta conversación en Davos, McLarty permitió al presidente Pérez Balladares exponer con total franqueza el desgaste que el tema del CMA estaba generando tanto en Panamá como en Estados Unidos. Ambos coincidieron en que había llegado el momento de cerrar el capítulo y comunicarlo públicamente de manera definitiva.

Ese desenlace se materializó seis meses después, el 18 de julio de 1998, cuando se anunció oficialmente el fin del proyecto.

Aunque algunas figuras influyentes en Washington lamentaron el fracaso de las negociaciones, el presidente Clinton asumió el resultado con pragmatismo y sin rencores. Las relaciones entre Panamá y Estados Unidos continuaron avanzando de forma fluida, centradas en los objetivos verdaderamente estratégicos del momento: una transición ordenada y la operación eficiente del Canal de Panamá; tal como lo anticipó McLarty aquel 30 de enero de 1998 en Davos.

Sin duda, esa conversación marcó no un fracaso diplomático, sino el necesario y sincero principio del fin del CMA.

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