Nutrir al intelecto del mañana

A través de la Ley 35 de 6 de julio de 1995, el gobierno de Ernesto Pérez Balladares establece el «Programa de Distribución del Vaso de Leche y la Galleta Nutricional o Cremas Enriquecidas, en todos los centros oficiales de educación preescolar y primaria del país».

De esta manera, se «establece de manera gratuita y permanente, durante el periodo escolar, el programa de distribución de ocho (8) onzas mínimas de leche grado A o B, con galleta nutricionalmente mejorada, o con cremas nutritivas enriquecidas o un sustituto de igual o de superior valor nutritivo, a todos los estudiantes que asistan a los centros oficiales de educación preescolar y primaria».

Este programa no estaba diseñado para reemplazar las tres comidas, pero sí para complementar. La galleta y la leche ayudaban a los niños a salir de la desnutrición debido a los aporte nutricionales, el calcio y la proteína que proporcionaba esta combinación. Se trataba de una nueva herramienta para atacar el mal de la desnutrición infantil, que imposibilitaba la educación de nuestra niñez.

Al darle rango de ley, se consiguió garantizar que el Estado haría lo posible para «obtener los fondos» para hacerlo efectivo; procurando además que se aumentara anualmente la inversión y la cobertura nacional.

Guerra contra la desnutrición

La iniciativa de universalizar este programa dirigido a todos los niños, sin discriminación, provino de los resultados de una serie de estudios que se desarrollaron apenas inició esta administración y que ponían de manifiesto la devastación alimenticia que castigaba a un vasto sector de la población en edad escolar.  Entre las estadísticas más alarmantes a nivel nacional,  resaltaba la triste realidad de que dos de cada 10 niños en edades de 6-9 años tenía desnutrición crónica. Con estos niveles, cualquier inversión que el gobierno hiciera en educación no produciría efectos positivos.

Estaba claro que un niño con hambre no puede aprender y que la pobreza es la causa original de la desnutrición. Ese flagelo llevaba décadas haciendo de las suyas en Panamá, a pesar de que en el tiempo se habían tomado iniciativas importantes como la creación del Patronato de Nutrición.

Datos proporcionados por la Dirección Nacional de Nutrición y Salud Escolar permiten hacer un seguimiento del presupuesto estatal asignado para la alimentación infantil en las escuelas antes de la implementación del Vaso de Leche y la Galleta Nutricional por Pérez Balladares y hasta el final de su gobierno:

  • En 1993 se destinaron 1.2 millones de balboas al programa de Nutrición Escolar del Ministerio de Educación.
  • Para el año de 1994 el monto se cifró en 1.7 millones de balboas.
  • En 1995, año en el que se implementa el Programa del Vaso de Leche y la Galleta Nutricional, se asignan 3.5 millones de balboas.
  • En 1996 el presupuesto ascendió a 7.1 millones.
  • Para el año de 1997 la suma proporcionada alcanzó los 9 millones de balboas.
  • En 1998 llegó a 10 millones.
  • 1999 se asignaron 11 millones de balboas.

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