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Sin tregua contra el trabajo infantil

Para la Primera Dama Dora Boyd de Pérez Balladares fue clave incorporar a los niños al sistema escolar y trabajar para su permanencia en las aulas.

La Primera Dama Dora Boyd de Pérez Balladares desarrolló durante los cinco años de su gestión un arduo trabajo para erradicar el trabajo infantil en el país; siendo este objetivo parte del gran proyecto nacional llamado «Pacto por la Niñez Panameña» y que a su vez estaba alineado con las políticas sociales contenidas en el «Plan Nacional de Desarrollo» que ejecutó la administración del presidente Ernesto Pérez Balladares.

El Pacto por la Niñez Panameña de la licenciada Boyd logró sumar los esfuerzos de diversas organizaciones no gubernamentales que trabajaban por la niñez: iglesias; clubes cívicos; gobiernos locales e incluso organismos internacionales como la UNICEF y la UNESCO. Esta gran convocatoria se planteó inicialmente 17 objetivos y, para alcanzarlos efectivamente, se crearon tres comisiones de trabajo:

  • Salud y nutrición
  • Educación, cultura y deportes.
  • Desarrollo y protección.

En dirección a erradicar el trabajo infantil, para el equipo de trabajo del Despacho de la Primera Dama estaba claro que el primer paso sería incorporar a los niños al sistema escolar y maximizar los esfuerzos para su permanencia en las aulas. Definitivamente, esto dependía del acceso real a la salud, la buena alimentación y la protección de los derechos de estos menores. Al final de este artículo tenemos un antiguo vídeo que resume las noticias más importantes acontecidas en el país en 1995,  específicamente las acciones ejecutadas en el contexto del Pacto por la Niñez.

Antecedentes del Trabajo Infantil en Panamá

Desde la Primera Declaración de los Derechos del Niño en 1924 y los posteriores compromisos de las naciones del mundo para protegerlos contra el abandono y los abusos en el trabajo, los logros han sido insuficientes.

Para 1998, presionados por la carencia crónica, 17.5 millones de niños latinoamericanos entre 5 y 14 años trabajaban; incursionando en condiciones de riesgo y desprotección a espacios laborales que no se compaginaba con los avances que, tanto en el campo del conocimiento como de los derechos humanos, había registrado la sociedad en esa década.

A pesar de la magnitud y tendencias del trabajo infantil a nivel mundial y regional, como en el caso particular de Panamá, en el gobierno de Pérez Balladares era manifiesto el interés y las acciones que realizaron los diversos actores sociales tendientes a erradicar el trabajo infantil y ampliar el horizonte de vida de nuestros niños a través de una mejor calidad educativa y protección social.

La historia panameña testimonia abundantes episodios sobre el papel que desempeñaron niños y niñas como fuerza laboral durante la época de la conquista y la colonización, especialmente en actividades mineras y en tránsito de hombres y mercaderías a través del Istmo. Posteriormente, muchos arriesgaron sus vidas en la construcción del ferrocarril y el Canal Interoceánico.

Situación en los años 90

Como consecuencia del bajo nivel de ingresos familiares y elevados niveles de pobreza de la población, el problema del trabajo infantil era grave principalmente en las áreas rurales, donde estos pequeños trabajadores y sus familias dependían de actividades agrícolas en pequeña escala. En el caso de la población indígena, preservaba formas tribales de economía y organización local.

Las estimaciones realizadas en 1990 y la encuesta de hogares de 1994 señalaron que el total de población de menores de 18 años era de un millón, treinta y cuatro mil ciento y treinta y uno (1.034.131) que representaba el 39.3% del total de la población panameña.

La fuerza laboral o la población económicamente activa del país ascendió a setenta y nueve mil, ochocientos noventa y cinco (979.895) personas; de las cuales 50.000 eran menores de edad, entre 10 y 17 años.

Esta población laboral infantil representaba el 4.9% de la fuerza de trabajo de Panamá. Es decir, 1 de cada 20 trabajadores y trabajadoras panameños eran en aquellos tiempos niños o niñas.

En términos de sexo, tres cuartas partes de la fuerza laboral de 10 a 17 años eran niños y la cuarta parte restante eran niñas; el 55% de ellos concentrados / as entre las edades de 15 y 17 años.

Refiriéndonos al perfil de nuestra población infantil trabajadora, es importante señalar que dos terceras partes se concentraban en el área rural y la otra parte en la zona urbana. Sus principales ramas de actividad eran la agricultura, los servicios domésticos y el comercio. La inmensa mayoría de niñas trabajadoras estaban colocadas en los servicios domésticos (69%), mientras los niños se dedicaban a la agricultura (63%).

En los segmentos tradicionales o informales en que laboraban nuestros niños y niñas a inicio de los 90, prevalecían los bajos niveles de productividad y, por tanto, de ingresos; como también la ausencia de protección laboral y seguridad social.

Un importante indicador de la precariedad en que vivían nuestros/as trabajadores/ as infantiles es el salario promedio de aquella época, que se calculaba en B/.86.00 mensuales. Esto representaba el 43% del salario mínimo legal y se encontraba por debajo del costo de la canasta básica de alimentos.

Cruda realidad

El aporte que realizaban los niños/as al hogar era mínimo y no representaba la diferencia entre satisfacer o no satisfacer las necesidades básicas del hogar panameño.

Las estimaciones globales anotaban que 1.2% del ingreso procedía del aporte del trabajo infantil, lo que significaba que por cada B/.100.00 que ingresaba a un hogar, apenas B/.1.20 era lo que aportaban los niños / as.

Estas cifras tenían mayor importancia si se consideraba que la mayoría de los niños/ as, una vez que tomaban la opción de trabajar, no continuaban estudiando. Eso era imposible porque su jornada promedio semanal era de 36.7 horas. Definitivamente, era incompatible el estudio con el trabajo infantil.

Podemos resumir que el Despacho de la Primera Dama Dora Boyd de Pérez Balladares se encontró con un desolador panorama:

  1. Presencia de niños / as trabajando con edades inferiores a los 10 años.
  2. Promedio excesivo de jornadas de trabajo.
  3. Remuneración por debajo del salario mínimo legal.
  4. Riesgos laborales e inadecuadas condiciones de trabajo.
  5. Bajo nivel educativo, alto índice de analfabetismo.
  6. Baja asistencia a la escuela.
  7. Deficiencia en los niveles nutricionales.
  8. Mecanismos legales y acciones de gobierno casi inexistentes.

Soluciones coherentes

La agenda de la Licda. Boyd de Pérez Balladares estaba alineada con las metas de su esposo para el cierre de la década de los 90: un Estado que le otorgara al desarrollo social una alta prioridad; focalizando el gasto social por regiones y por sectores profesionales. En este contexto, la niñez representaría un sector social esencial en las políticas públicas de Panamá y la erradicación de su trabajo, un meta nacional.

Para alcanzar esta aspiración, el Despacho de la Primera Dama ejecutó un conjunto de acciones en materia de salud, educación, promoción del empleo y mejoramiento de la calidad de vida de la población rural y urbana más vulnerable, fundamentadas en una visión del desarrollo humano sostenible. Sin duda, esta fue la mejor estrategia para la erradicación del trabajo infantil.

Al mismo tiempo, el Ejecutivo nacional concretó acciones vitales:

  1. Puesta en marcha instrumentos jurídicos que hicieron especial referencia al estatus socio-jurídico de la niñez y aspectos fundamentales para atender el problema del trabajo infantil. En esta dirección, se implementó un nuevo Código de la Familia y el Menor, que dedica su Libro II a los deberes y derechos de nuestros niños / as y adolescentes, con miras a protegerlos y brindarles las herramientas necesarias para su desarrollo integral.
  2. – Creación del Comité Nacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, mediante el Decreto Ejecutivo N° 25 de 15 de abril de 1997. El organismo, adscrito al Ministerio de Trabajo y Desarrollo Laboral y presidido por la Primera Dama de la República, estaba conformado por una Secretaría Técnica de 6 integrantes: Un/a representante del Despacho de la Primera Dama. Un/a representante del Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia. Un/a representante del Ministerio de Trabajo. Un/a representante del Ministerio de Educación. Un/a representante del Ministerio de Salud y Un/a representante de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Dicho Comité tuvo como objetivo fundamental, coordinar, concertar políticas y programas dirigidos a mejorar la condición social y laboral de la niñez y la adolescencia, así como erradicar la utilización de la mano de obra infantil.
  3. Igual que el conjunto de países de la región, Panamá suscribió el Memorándum de Entendimiento con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC-OIT).
  4. En este sentido, nuestro país aprobó, mediante decreto ejecutivo, la creación del Comité para Erradicación del Trabajo Infantil y Protección del Menor Trabajador.
  5. Para enfrentar con éxito el reto social que todas estas acciones plantean, el 19 de noviembre de 1997 se creó el Ministerio de la Juventud, la Mujer, la Niñez y la Familia. Su función: promover la plena incorporación de los grupos menos favorecidos al pleno ejercicio de sus derechos y deberes ciudadanos.
  6. Dentro de su estructura, el nuevo Ministerio contenía la Dirección Nacional de la Niñez para atender 884,717 niños / as que representaban el 30% de la población total del país en 1997. Su responsabilidad primaria era desarrollar programas de erradicación del trabajo y maltrato infantil; protección de los menores en la calle y prostitución infantil.
  7. Este Ministerio creado en el gobierno de Pérez Balladares fue el punto de partida para el Instituto de Estudios Interdisciplinarios, encargado de velar por la atención y la protección de la niñez; en especial, de los/as menores en riesgo social, sector en el que, en principio, quedaban incluidos los niños/as que podían ser objeto de explotación sexual comercial, tráfico infantil y otros problemas sociales. Clic aquí para ampliar este tema.

En detalle

En noviembre de 1994, cuando se suscribió el Pacto por la Niñez Panameña entre el gobierno y la sociedad civil, la Licda. Boyd de Pérez Balladares maximizó los esfuerzos de su Despacho para ejecutar programas contra la violencia y el abuso de los menores; tanto en la familia como en la comunidad y los escenarios de trabajo.

Entre las iniciativas destacaron las Mini Cumbres de Niños y Niña como importantes espacios de participación que les permitió a los pequeños elevar su voz para exigir respeto, destacar sus derechos y comprometerse con sus deberes. Estas actividades se hicieron tanto a nivel local como distrital, desde donde las autoridades e investigadores pudieron registrar la gravedad del trabajo infantil y las medidas para su erradicación.

Entre las medidas específicas en esta guerra contra el trabajo infantil podemos mencionar los siguientes:

  • Programa Padrino Empresario.
  • Escuela Vocacional de Chapala.
  • Programa Casa Hogar «Selma Herbert Triesker™

Estos programas ofrecieron becas de estudio, otorgadas por empresarios panameños para que los menores en la calle se incorporaran al sistema educativo. También se impartió capacitación técnica a los menores para mejorar su calificación futura en el mundo laboral; así como orientación y educación a las menores víctimas del maltrato.

Otro de los proyectos del sector gubernamental fue el convenio para la protección y seguridad de los menores empacadores en los supermercados y centros de expendio de víveres. Aquí fue interesante la instalación de un centro focal que se integró a la Red del Programa Interamericano de Información sobre Niñez y Familia, entidad del Instituto Interamericano del Niño.

Como medida adicional, se puso en marcha el Plan de Acción para la Erradicación del Trabajo Infantil con seis grandes objetivos:

  1. Identificación de la población infantil en cada proyecto;
  2. Incorporación al sistema educativo;
  3. Cumplimiento de las disposiciones jurídicas a nivel laboral y familiar;
  4. Capacitación y desarrollo de destrezas;
  5. Eliminación de valores que estimulen el trabajo infantil;
  6. Protección de la niña y el niño trabajador mayor de 14 años y menor de 18.

Ya para finalizar, es interesante señalar que durante el año 1997 Panamá fue sede de dos grandes eventos que incluían el tema de la erradicación del trabajo infantil:

  • La VII Conferencia de Esposas de Jefes de Estados y Gobiernos de las Américas, la cual debatió ampliamente sobre propuestas de acción para la erradicación del trabajo infantil de América Latina.
  • El Congreso del Instituto Interamericano del Niño, con la asistencia de delegaciones de 24 países.
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