Economista, político y escritor, el Dr. Mitchell Doens fue uno de los fundadores del Partido Revolucionario Democrático (PRD), organización en la que se mantuvo activo prácticamente hasta su muerte. Su propia trayectoria dentro del partido impulsado por el general Omar Torrijos fue una muestra de su capacidad para debatir, concertar y adaptar sus convicciones al ejercicio constructivo del diálogo político.
En su autobiografía El Panamá que Construimos, el Dr. Ernesto Pérez Balladares recuerda los inicios de Doens en el PRD:
«En su juventud simpatizó abiertamente con los sectores de izquierda que tanto adversaron al general Torrijos. Irónicamente, los “ñángaras” de aquella época se opusieron, tanto como los empresarios y la derecha, al Código Laboral que impulsó Omar en los años setenta para proteger a la muy golpeada clase trabajadora. Convencido de que nada se ganaba con las radicalizaciones, Doens terminó separándose de estos grupos y comenzó a liderar lo que se conoció como “La Tendencia”. Así se sumó a nuestro partido y desde allí fue un miembro muy activo de la Internacional Socialista. Sin duda, tenía cualidades interesantes y la credibilidad necesaria para sentarse a negociar las reformas laborales que, seguramente, ocasionarían grandes controversias», señala el autor.
Pérez Balladares explica también que «La Tendencia» estaba integrada principalmente por unos 300 estudiantes universitarios que, a principios de la década de 1970, pertenecían al Partido Popular de Panamá, de orientación comunista y marxista-leninista. Doens y varios de sus compañeros renunciaron en bloque a esa organización para respaldar las propuestas de Torrijos, luego de que la dirigencia del Partido Popular condicionara su apoyo al general a que encaminara a Panamá por la vía del comunismo.
«Por supuesto que Torrijos no cayó en eso; él era un socialdemócrata y lo vemos en términos ideológicos», afirma el Dr. Pérez Balladares.
Transformación productiva
Más adelante, entre las páginas 770 y 780 de El Panamá que Construimos, dedicadas a la «Reforma Laboral» emprendida durante su administración, Pérez Balladares relata las directrices que siguió el Dr. Mitchell Doens al asumir el Ministerio de Trabajo y Bienestar Social en 1994. Es precisamente en esta faceta de su trayectoria, quizás poco recordada hoy por muchos panameños, en la que queremos detenernos para dimensionar el impacto positivo que su gestión y las decisiones tomadas entonces tuvieron en el desarrollo económico y laboral del país.
La reforma era parte de un proyecto económico más amplio que buscaba enfrentar problemas estructurales como el desempleo, el bajo poder adquisitivo de los salarios y una economía afectada por distorsiones, barreras a la inversión y deficiencias de infraestructura. El propósito era elevar la productividad, generar nuevas oportunidades de empleo y, al mismo tiempo, preservar los derechos fundamentales de los trabajadores.
Tras ganar las elecciones, Pérez Balladares designó a Doens como el primer ministro de Trabajo que no era abogado. Una de sus primeras decisiones fue consultar a sus antecesores, varios de ellos vinculados a la elaboración del Código de Trabajo impulsado en los tiempos del general Torrijos. De esas conversaciones reafirmó que conquistas como la libre sindicalización y el salario mínimo eran intocables. También realizó consultas con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuyos convenios suscritos por Panamá constituían un marco fundamental para las reformas.
Los cambios se concentraron principalmente en la flexibilización de determinadas funciones laborales y en la búsqueda de una solución a los prolongados conflictos por indemnizaciones en casos de despido injustificado. A ello se sumaron asuntos relacionados con vacaciones, incapacidades, licencias de maternidad, agencias privadas de colocación, acoso sexual, arbitraje, contratación temporal y convenciones colectivas.
El proceso estuvo precedido por una amplia consulta que comenzó dentro del propio PRD y continuó durante aproximadamente nueve meses mediante un diálogo tripartito entre Gobierno, empresarios y trabajadores, estos últimos representados principalmente por el Consejo Nacional de Trabajadores Organizados (CONATO).
El Dr. Pérez Balladares destaca en su libro la intensa labor de docencia que realizó Doens para explicar que las transformaciones laborales no eran un fenómeno exclusivamente panameño ni podían reducirse simplemente a una confrontación ideológica entre izquierda y derecha. El mundo estaba cambiando después de la caída del Muro de Berlín y el colapso de la Unión Soviética, y países con modelos políticos y económicos muy diferentes estaban revisando sus estructuras.
El propio Doens lo explicó así en sus memorias recogidas en El Panamá que Construimos: «¡Todos estaban haciendo sus ajustes porque estaban hechos leña! […] fue evidente que eran necesarias las reformas, aunque para ello se entrara en una polémica ideológica que muchas veces llevaba a fuertes confrontaciones».
Frente a quienes cuestionaban que un antiguo dirigente de «La Tendencia» defendiera reformas calificadas por algunos sectores como políticas de derecha, Doens recurría incluso al caso cubano: «¿Por qué me vas a criticar a mí como líder de La Tendencia y no a Fidel Castro?». Su argumento era que, tras perder el respaldo económico de la Unión Soviética, Cuba también se había visto obligada a buscar capital extranjero y realizar ajustes para adaptarse a una nueva realidad internacional.
La diferencia, sostenía, estaba en los tiempos políticos. Cuba podía prolongar ese proceso durante años; el gobierno democrático de Pérez Balladares disponía apenas de un quinquenio para alcanzar consensos, aprobar las reformas y comenzar a producir resultados.
Superar la intransigencia
Las negociaciones para reformar el Código de Trabajo avanzaron hacia un consenso entre los distintos sectores, con la excepción del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Industria de la Construcción y Similares (Suntracs), que mantuvo una oposición frontal al proyecto. Entre sus objeciones estuvo la flexibilización laboral, pese a que mecanismos similares ya formaban parte de sus propias convenciones colectivas. Como ministro de Trabajo, Mitchell Doens defendió públicamente las reformas y confrontó estas posiciones en un debate televisivo con el dirigente sindical Genaro López.
El enfrentamiento trascendió la mesa de negociación y derivó en huelgas y movilizaciones callejeras. Desde el Gobierno se impartieron instrucciones para evitar la represión de las protestas, pero la escalada de violencia dejó policías heridos y un saldo final de cuatro trabajadores fallecidos. Ante esta situación, las autoridades recurrieron a los mecanismos establecidos para preservar el orden público.
En la etapa final de las negociaciones se introdujeron modificaciones adicionales para reforzar las garantías frente a los despidos injustificados y se estableció la figura del «seguro de despido». Finalmente, la reforma fue aprobada mediante la Ley 44 de 12 de agosto de 1995, procurando un equilibrio entre la preservación de las conquistas laborales, la modernización de las relaciones obrero-patronales y la creación de mejores condiciones para atraer inversión. Suntracs levantó entonces la huelga y trasladó su oposición a los ámbitos judicial e internacional, sin conseguir revertir las reformas.
La experiencia demostraría, sin embargo, que modernizar la legislación laboral era apenas una parte del desafío. Dos años después, la decisión de Intel Corporation de instalar una importante planta en Costa Rica, en lugar de Panamá, puso de manifiesto otras debilidades competitivas del país. El nivel educativo, el dominio del inglés y las condiciones ofrecidas a los inversionistas pesaron frente a ventajas panameñas como la economía dolarizada, la posición geográfica, el Canal y la Zona Libre.
La lección era clara: atraer inversiones y reducir el desempleo exigía también preparar el recurso humano para las nuevas oportunidades. La modernización económica tenía que avanzar de la mano de la educación, la capacitación laboral y la seguridad jurídica.
El aporte de Doens
Las reformas de 1995 incorporaron al marco laboral conceptos como «eficiencia» y «productividad» y permanecieron como parte fundamental de la legislación panameña. Desde la perspectiva de la administración Pérez Balladares, ayudaron a preparar al país para el crecimiento económico que acompañaría la transferencia del Canal y el aprovechamiento de las áreas revertidas. El costo político de impulsar aquellas transformaciones, sin embargo, correspondió principalmente a los que tuvieron que ponerlas en marcha.
Mitchell Doens lo resumía con una de esas expresiones que caracterizaban su manera directa de explicar la política y la economía: «Quienes cogieron los mangos bajitos fueron los siguientes gobiernos. A nosotros lo que nos tocó fue llevar palo para poder implementar el plan que permitiría a todas nuestras potencialidades madurar para impulsar el crecimiento del país».
Los últimos años de la relación Doens-Pérez Balladares
Durante la preparación de El Panamá que Construimos, entre 2019 y 2022, Mitchell Doens colaboró estrechamente con Ernesto Pérez Balladares en la reconstrucción de algunos de los episodios más complejos de la historia política panameña reciente. Sus aportes no se limitaron a las reformas laborales del quinquenio 1994-1999. También ayudó a recordar aquellos difíciles años en que el PRD quedó, como describe el libro, «debajo de las cenizas» tras la caída de la dictadura de Noriega; su posterior proceso de reorganización y el inesperado triunfo electoral de 1994.
Doens fue igualmente una fuente fundamental para abordar las negociaciones del Centro Multilateral Antidrogas (CMA), un proyecto que nunca llegó a concretarse y sobre el cual había dejado su propio testimonio en el libro ...Para bailar tango se necesitan dos… Un memorial sobre el CMA, publicado en 2001. Puedes descargar esta obra haciendo clic aquí.
Más recientemente, en 2025, volvió a acompañar a Pérez Balladares en la producción de contenidos destinados a preservar y debatir esa historia. Debutó como conductor del especial PRD: raíces, presente y futuro, realizado con motivo del 46.º aniversario del partido. Clic aquí para verlo.
Su última participación en este espacio de reflexión del sitio oficial toroperezballadares.com fue en el podcast Crónicas de la Concertación, conducido por Olmedo Miranda. Allí, Pérez Balladares y Doens volvieron sobre un principio que había marcado buena parte de su experiencia política: el valor del diálogo y la concertación para construir políticas públicas capaces de trascender un periodo de gobierno. Educación, pobreza, empleo y seguridad social fueron parte de aquella conversación. Clic aquí para verla.
En esos encuentros de los últimos años, la relación entre Pérez Balladares y Doens adquirió especial relevancia la idea de preservar para las nuevas generaciones una parte de la historia del país que no siempre aparece con todos sus matices en los libros de texto o en las aulas. Volvieron sobre decisiones, diferencias, aciertos y controversias no solo para recordar lo ocurrido, sino para dejar testimonio de las razones y circunstancias que estuvieron detrás de ellas.
Desde este portal honramos la memoria del Dr. Mitchell Doens: economista, político, escritor, luchador social incansable y un hombre que hizo del debate, el diálogo y la concertación herramientas fundamentales de su vida pública.
Ernesto Pérez Balladares lo despidió con pocas palabras, pero suficientes para resumir décadas de luchas, coincidencias, diferencias, trabajo y amistad: «¡Hasta la gloria, hermano!»
A continuación, compartimos una selección audiovisual de algunos de los mejores momentos y conversaciones entre Ernesto Pérez Balladares y Mitchell Doens: encuentros que hoy adquieren un valor especial como testimonio de una historia compartida y de una hermandad construida a lo largo de décadas.