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Mujer y desarrollo

Proyectos del Despacho de la Primera Dama para el crecimiento humano a partir del potencial de nuestra gente y su esperanza en un mejor porvenir.

En el capítulo «Las mujeres de negocios: un potencial productivo» del libro «Senderos de hoy: Esperanza del futuro», la licenciada Dora Boyd de Pérez Balladares señala que «jamás podemos hablar de un verdadero desarrollo social si no asumimos como fundamental el desarrollo sostenible». ¿A qué se refería? A impulsar un proceso de cambio progresivo en la calidad de vida de los ciudadanos; colocándolos como centro y sujeto primordial del crecimiento económico con equidad social. Esta transformación implica métodos de producción y patrones de consumo que se sustentan en el equilibrio regional. Habla de un proceso que respeta la integridad étnica, cultural, regional y nacional. Que fortalece la plena participación ciudadana en convivencia pacífica, en armonía con la naturaleza; sin comprometer la calidad de vida de las generaciones futuras.

Con esta reflexión, la Primera Dama (1994-1999) comparte su experiencia como miembro de la delegación panameña en la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, realizada entre 6 a 12 de marzo de 1995 en Copenhague, Dinamarca. Destaca que, en el proceso de preparación para participar en este conclave, con el apoyo de varias agencias de las Naciones Unidas, se convocaron universidades, organizaciones comunitarias de base, religiosas y civiles para debatir ampliamente la problemática social de nuestro país. Estos aportes fueron recopilados en el informe y un conjunto de propuestas presentadas por Panamá; reflejándose los importantes contrastes étnicos y sociales.

Con estas preocupaciones, pero sin dejar a un lado la esperanza, nuestra delegación llevó el sentir nacional a la Cumbre Mundial de Desarrollo Social y asumió los diez acuerdos adoptados por los Estados participantes. En estas propuestas de acción se hacía especial énfasis en la necesidad de lograr la igualdad y equidad entre el hombre y la mujer; reconociendo y aumentando la participación y la función directiva de los grupos femeninos en la vida política, civil, económica, social y cultural. En esa línea de acción, la Primera Dama, doña Dorita, puso sobre la mesa los cambios estructurales que impulsó el gobierno del presidente Ernesto Pérez Balladares para revertir la situación de inequidad que aquejaba en ese momento la mitad de la población.

«La entrada en vigencia del Código de la Familia, con la creación de su Consejo Nacional; el recién creado Consejo Nacional de la Mujer, la reciente aprobación de la Ley Educativa que moderniza los sistemas educativos y nos encamina a la formación de hombres y mujeres preparados para el desarrollo; la Ley de Universalización de Incentivos; la recién aprobada Ley de Ambiente; las reformas laborales que, desde un plano de competitividad, aspiran a promover las inversiones y generar empleos, la cual fue producto de un proceso concertado y público que contó con el aval de la Organización Internacional del Trabajo; la iniciativa de Municipios Siglo XXI, que promueve el desarrollo integral de municipios con condiciones de postergación y pobreza, y que está concebida en el más amplio esquema de participación social. Todas son acciones encaminadas a cumplir lo que, aún antes de la cumbre de desarrollo social, consideramos nuestro compromiso con el pueblo panameño. Como ven, persisten los motivos de preocupación, pero también tenemos motivos de esperanza para avanzar en el camino que nos llevará al siglo XXI, enfrentando los retos de la modernidad y el desarrollo y procurando que todos y cada uno de los panameños puedan recibir sus beneficios», concluyó la Licda. Boyd de Pérez Balladares.

Promoción de la mujer

Durante el quinquenio 1994-1999, la gestión del despacho de la Primera Dama impulsó una serie de programas para el empoderamiento de las panameñas, priorizando el contacto permanente con los grupos representativos de la diversidad social del país: la mujer jefa de hogar, las indígenas y campesinas excluidas, las ancianas desprotegidas, la niñas y adolescentes desescolarizadas; así como las mujeres de la ciudad, las profesionales y emprendedoras.

«Senderos de hoy» exponen los avances y experiencias obtenidas de las principales iniciativas que fueron punta de lanza para concretar las metas de doña Dorita y su equipo:

  1. Plan Nacional contra la violencia hacia la mujer.
  2. Albergue para la Mujer Maltratada.
  3. Programa de Igualdad de Oportunidades, con el apoyo de la Unión Europea; que derivó en la Ley de Igualdad de Oportunidades para las Mujeres. Clic aquí para descargar la gaceta oficial de su publicación.
  4. El Instituto de la Mujer de la Universidad de Panamá.
  5. Campaña Nacional ¡Epa Mujer!, para la prevención del cáncer cérvico y de mamas.
  6. Foros de las Mujeres Rurales e Indígenas, que impulsó una Red Nacional para la coordinación del trabajo en estos grupos.
  7. Programa de formación de comunicadoras rurales, para la creación de la Red Nacional de Comunicadoras Populares con el apoyo de la UNESCO y Radio Nederland.
  8. Bancos comunales, respaldados por el Fondo de Emergencia Social y la Fundación Credimujer, para el impulso de emprendimientos femeninos.
  9. Programas Municipios Siglo XXI, con el que se capacitó a grupos de microempresarias.
  10. Proyecto Veraneras, que impulsó las iniciativas avícolas, cafetaleras, así como de producción de hortalizas y plantas ornamentales de pequeñas empresarias rurales de Capira y Chame.
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